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El Continente que más Contribuye a los Residuos Electrónicos es…

Mientras el mundo se conecta a través de ordenadores, tabletas y teléfonos móviles, una montaña de desperdicios electrónicos está también creciendo. El gran contribuidor al stock de estos residuos es Asia, tal y como afirma el artículo publicado por la Universidad de las Naciones Unidas.

El artículo, el cual estudió 12 países del este y sureste de Asia, dice que la cantidad de residuos electrónicos en este continente ha crecido a un 63% en los últimos cinco años. Una importante proporción de estos residuos está ayudando en el crecimiento de un mercado negro de reciclaje internacional, dice Ruediger Kuehr, el autor del artículo y cabeza del programa Sustainable Cycles en la Universidad de las Naciones Unidas.

Asia es, en general, el mayor productor, aunque la producción per cápita de residuos electrónicos es mayor en Estados Unidos, Europa y Oceanía. Las Américas produjeron alrededor de 26 libras por habitante en 2014. En comparación, Asia produjo 8.1 libras por habitante y África 3.74 libras.

La clase media en expansión de Asia está impulsando los residuos electrónicos, ya que es un mercado electrónico en crecimiento que se llena de nuevos aparatos, afirma Ahsan Shamim, un científico medioambiental de la Metropolitan State University en Denver, el cual no está relacionado con el artículo. “Hay una clase media en crecimiento en todos esos países (Asia)” dice. “Las llamadas de teléfono han crecido tremendamente de una manera incotrolable”.

Los nuevos aparatos electrónicos, los cuales son clasificados en el artículo como cualquier cosa con cable o batería, expiran bastante más rápido que sus predecesores. Estos aparatos ya no duran tanto como solían, tal y como afirma un artículo de una agencia medioambiental alemana – y mucha gente los renueva en un año o dos.

De lejos, el mayor crecimiento anual de residuos electrónicos viene de China, la cual ha visto alrededor de un 100% de crecimiento en los últimos cinco años hasta un 6.681 millones de toneladas métricas.

Algunos de estos residuos en Asia, particularmente en China o Hong Kong, continúan siendo ilegalmente enviados alrededor del mundo, dice Kuehr. Él cuenta que las investigaciones que realizó sobre estas importaciones “sólo cubre alrededor de un 10 a 20%” del total de residuos electrónicos. Pero una estimación hecha por MIT mostró que las importaciones procedentes de Norte América eran más de 20 a 30% de estos residuos, de acuerdo con Kuehr. Él estima que Asia genera sobre 16 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos cada año, incluidas las importaciones procedentes de otros países. (Los Estados Unidos producen alrededor de 10 millones).

Todos estos aparatos electrónicos obsoletos pueden estar alimentando un enorme y oscuro mercado de reciclaje. Ciertos elementos de aparatos electrónicos como tarjetas de circuitos impresos contienen metales valiosos como oro o bronce. Con largos y costosos procesos industriales se pueden recuperar metales preciosos con relativamente pocos daños para la salud humana y el medioambiente, pero muchos países no tienen las infraestructuras para ello. “El tratamiento seguro de estos componente peligrosos está limitado a solo un pequeño puñado de sitios en el mundo. Estos lugares no están en el mundo en desarrollo”, dice Kuehr.

En Estados Unidos, los consumidores pueden llevar sus residuos electrónicos a un apropiado punto de entrega. Más tarde, una empresa de recaudación municipal se lleva los residuos a unas instalaciones que lo divide en partes. Lo que contenga metales preciosos como las tablas de circuitos, es enviado a instalaciones especiales que pueden extraer oro, paladio y otros metales en una escala industrial con precauciones seguras. Pero las personas del este y sureste de Asia están extrayendo esos metales también con desconocimiento sobre los procesos de seguridad para la salud y el medio ambiente. “Lo que ellos están utilizando son en su mayoría métodos muy primitivos”, afirma Kuehr. “Están cogiendo las tablas de circuitos y bañándolas en ácido para extraer el oro u otros metales preciosos y vertiendo el ácido en el agua o en el medio ambiente”.

Otro método común es recoger cables y quemar la cápsula de plástico con una llama para extraer bronce, dice Kuerh. “Muchas personas que hacen esto sufren consecuencias” dice. “Tienen los ojos rojos, dolor de cabeza, problemas renales, etc. Pero se están ganando la vida con esto”. Las toxinas liberadas por este tipo de procesos pueden causar cáncer y daños en el cerebro, riñones, pulmones o en el hígado. “Se convierte en una cosa catastrófica”, afirma Shamim. Algunas de estas operaciones parecen ser llevadas a cabo por recicladores en pequeña escala o lo que Kuehr llama “operaciones en el patio  trasero”.

Jim Puckett, el director ejecutivo de Basel Action Network, una organización de vigilancia centrada en desperdicios peligrosos, dice que se cruzó recientemente con una en Indonesia. “Vi unas operaciones muy sucias fuera de Jakarta. Alguien estaba dentro de su apartamento cocinando circuitos y extrayendo oro”, dice. “Estaban oliendo esa cosa en un ambiente cerrado. Directamente sientes un fuerte dolor de cabeza”.

En Hong Kong existen grandes núcleos de procesos con residuos electrónicos, dice Puckett. Su organización ha rastreado cientos de aparatos electrónicos a través del mundo hasta plantas no reguladas en Hong Kong y los Nuevos Territorios de Hong Kong. Sin embargo, esto cambiaria si este país y el territorio de China pusieran regulaciones estrictas sobre el reciclaje de aparatos electrónicos, afirman Puckett y Shamim.

Estas grandes operaciones de reciclaje fueron inicialmente apoyadas por lugares como Europa y Estados Unidos – en violación de las convenciones de las Naciones Unidas para el comercio de materiales peligrosos, afirma Puckett. Y ahora un tamaño considerable de residuos electrónicos está llegando a las localidades. “Ese sector informal estará feliz de engullir esos residuos domésticos” dice Puckett. Además, no hay señales de que esa cantidad de residuos electrónicos o mercado irregular para el reciclaje de los mismos esté disminuyendo en este tiempo. De hecho, la investigación está en los países – como Bangladés, Indonesia, Birmania – donde tienen la mano de obra más barata y reglas débiles” afirma Shamim.

 

Facilitado por Carmelite NGO

Fuente original: http://carmelitengo.org/pdf/onepage/2-1-17-OP.pdf

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